Asuntos Fotográficos

La semana pasada estaba perezoso y se me ocurrió pedir que me mandárais trabajos, a ver si aparecía alguno excepcional. Y como hay muchísima gente haciendo un montón de cosas, pues me han llegado un par de decenas de trabajos, que he ido mirando con atención a lo largo de la semana y que a continuación me dispongo a comentar. Estas son todas las propuestas que me han llegado.

Lo primero que quiero decir, por si aún no está completamente claro es que lo que yo opine de un trabajo no vale nada más que lo que vale la opinión de una persona, en función de sus circunstancias y su conocimento. Hace tiempo varios profesionales reputados me aconsejaron que no me metiese en fotografía. Al principio me lo tomé un poco mal, pero con los años comprendí que en realidad querían o bien salvarme de una profesión muy difícil, o bien poner a prueba mi determinación. En cualquier caso, esa era su opinión y yo la valoré en lo que valía.

Añado que valoro mucho el hecho de haber enviado trabajos. Parece fácil, pero exponerse en público es siempre una experiencia muy inquietante. Así que por mi parte todos los que han mandado algo ya tienen algún punto a favor aunque sea sólo por eso. Y ahora, al lío.

Jordi Escandell me ha mandado un trabajo hecho en Namibia, que por un lado me parece bonito, elegante y distinto para lo que se espera de un parque natural, incluida la visita a una tribu nativa. 

Por otro lado me recuerda tanto a Peter Beard, que al final sólo pienso en eso. No es raro hacer trabajos parecido a los de aquellos que admiramos, pero quizás sean ejercicios que se deberían quedar en el ámbito de la experimentación personal.

 

Sam Frost me manda un trabjo hecho en Israel con el que quiere "capturar la verdad acerca de la experiencia humana, un hambre universal y un impulso de escapar desde estados físicos de separación, hacia estados físicos de integración. Explorar la relación entre los humanos y su experiencia del silencio, quietud, fantasía, futuro y prehistoria". Encuentro que las fotos de Sam son muy delicadas; me gustan mucho. Pero por más que lo intento, no comprendo el enunciado del proyecto.

 

Concha Ortega en "La grieta del tiempo" ha hecho un trabajo bien concebido y bien fotografiado acerca de la relación de una persona con su propio pasado. Los dípticos de quien bien podría ser su propia abuela o madre son inteligentes y emotivos. Yo no soy muy fan de trabajos sobre "el album de fotos de mi abuela", pero si se hace con cariño, la verdad es que se nota.

 

Los retratos en blanco y negro de Juan Retratos me parecen un ejercicio un tanto amateur por lo que tienen de reiterativo. Ha pasado mucha gente frente a su objetivo, pero por alguna razón, a simple vista parecen casi la misma persona. Creo que sería bueno tratar de variar un poco los esquemas de luces. Por otro lado la Info Legal de la web es algo intimidatoria. También sería mejor usar tu apellido real. Los motes en fotografía casi nunca funcionan.

 

Andrés García Mellado manda un montaje audiovisual con fotos de Berlín. Forma parte de una serie de lugares que le ha llevado a varias ciudades europeas. Tiene una visión coherente, y se ve el espíritu "flaneur" de Cartier Bresson, pero me parece que quizás hace falta algo más que pasear por las calles y fotografiar lo que nos llama la atención. Hecho en falta un concepto. Y preferiría no ver fotos de mercadillos, a menos que tengan un por qué.

 

Ricardo Gutiérrez ha encontrado algo interesante en la Semana Santa de Sevilla. La manera especial en que se viste la gente en Sevilla es, sin duda, un tema infraexplotado. Agluien tiene que sacarle partido a eso, porque es muy interesante. Si me permite Ricardo, le animaría a dejar de lado los motivos religiosos y centrarse exclusivamente en el atuendo de los sevillnos en semana Santa y la Feria. Hay un mundo en esos pantalones rojos, que tenemos que ver más de cerca si realmente queremos ver la "Pashionweek".

 

Carlos Hernandez y su serie Feria de Abril se adentran también en ese mundo de Sevilla y sus personajes indefinibles. De nuevo, creo que hay una potencial mina de oro en este campo, pero no estoy seguro de entender bien los recortes a blanco puro y a veces el punto de vista no frontal me distrae. Creo que estos retratos, que son bastante potentes, funcionarían mejor siendo algo más formales en la óptica y más ausetero en la postproducción.

 

Las fotos de Cristina Prat Mases son preciosas. Intimistas, delicadas, con un gusto fino para la postproducción y con hilos argumentales reflexivos. Pero todas estas virtudes son quizás también sus debilidades. La imagen de una mujer desnuda en el bosque, sea autorretrato o no, forma ya parte de los estereotipos de la fotografía "interiorista". La postproducción en la era de Instagram ya no es un valor en sí, y las temáticas que presenta en su cuenta de Behance son demasiado variadas para que yo vea un hilo conceptual.

 

Jonás Ram Das ya me avisó de que su trabajo era muy ecléctico, pero yo no sospechaba hasta qué punto tenía razón. Mezclar fotos de las caóticas calles de Bangkok con un album viejo de temas vascos, fotos de Marruecos y Amsterdam es una tarea casi imposible, a menos que tengas una muy buena explicación. Al igual que en otros casos, creo que Jonás tiene alguna dificualtad en la edición. Todos lo sabemos: quitar fotos es mucho más dofícil que poner, pero es un peaje necesario si se quiere hacer un trabajo coherente.

 

Miguel Azera ha presentado un reportaje sobre un circo. El circo siempre ha sido fuente de inspiración para fotógrafos, así que comprendo que lo haga. Además, sabiendo que es alumno de Ricky Dávila, me acuerdo de un reportaje que éste hizo para El País Semanal. En su época me gustó.

Miguel se acerca a la gente con desparpajo, pero desde mi punto de vista aún le falta refinar los encuadres y editar su trabajo con más exigencia.

 

Diego Beas remite un proyecto que se llama "Madrd, alto contraste", aunque en honor a la verdad yo lo llamaría más "Madrid subexposición", porque esta es más bien la característica que distingue a todas sus fotos. Y sobre esto no tengo comentario, porque se trata de una decisión estética como otra y por lo tanto el autor es soberano de hacer lo que quiera. Sin embargo sí me voy a a trever a decir que de nuevo, y esta es la carencia más frecuente en general, parece que falta un concepto que sustente a la serie. De momento se sustenta casi exclusivamente, a mi entender, en una dimensión estética. En una decisión de tipo casi técnico. Pero... ¿qué significa todo esto?

 

Marca España. Un trabajo en el que hay mucha gente hoy en día ahondando, y que Julio López Saguar hace mejor que la media, seguramente porque no se conforma con cualquier cosa. Hay en su Marca España varias fotos que las quisiera yo para mi proyecto The Pigs. Julio es un profesional con millones de disparos a sus espaldas y acostumbrado a la exigencia inclemente de los grandes clientes, así que su nivel de autocomplacencia es muy inferior a la media. En su colección Marca España hay un gran número de fotos brillantes, y lleva muchos años haciéndolo y por eso creo que es un claro candidato a quedarse con el copyright del título. Que nadie se ofenda, eh? que todo esto es púramente virtual.

 

 

Cristóbal Benavente hace fotos virtuales dentro de un videojuego. Se llama Los Santos. Tengo entendido que no es el primero, pero él explica así en qué se diferencia su proyecto de Postcards from home de Roc Herms; "no es lo mismo, puesto que él hace "fotos" de personajes virtuales detrás de cuyos avatares hay personas reales, mientras que yo he hecho "fotorgafías" de una realidad virtual completa, con "personajes" que se comportan de la forma más real que les permite la programación del juego". Tengo que decir que me ha sorprendido y hasta me ha gustado, pero pasado el impacto inicial, sospecho que esto se debe a que no soy nada jugador de videojuegos y por lo tanto aún me asombro de lo bien hechos que están. Imagino que a los muy jóvenes no les asombrará tanto. En cualquier caso, es interesante, pero también es cierto que no me transmite emociones.

 

Antonio Benítez Barrios tiene un trabajo sobre los restos de la ciudad de Chernobil. Yo no digo que esté mal, que no lo está. Sus fotos está muy bien, son muy buenas fotos. Pero después del trabajo de Robert Polidori es realmente dificilísimo hacer algo sobre Chernobil sin que resulte como una versión de eso pero en pequeño. * Antonio me ha hecho notar que sus fotos son en pleno invierno, al contrario que las de Polidori, que tienen una luz más radiante y primaveral *  Respecto a las otras series, Fading Europe y Fading Japan, digo lo mismo. Está muy bien, son muy buenas fotos, pero es que de lugares abandonados ya hay hasta blog de aficionados, como Abandonalia -cuyo trabajo fotográfico no es comparable, aunque compartan contenidos- y varios libros. Este directamente se llama "Abandoned Places".

 

También va de Lugares abandonados la serie de Ignacio EvangelistaAfter Schengen, pero yo soy capaz de sacarle más punta, porque sí que me toca la fibra. After Shengen nos muestra las ruinas de los antiguos puestos de frontera que había que superar en Europa antes de Schengen. Este proyecto reposa sobre un concepto muy sólido, que es la desaparición de las viejas fronteras nacionales en las carreteras de Europa. Los muy jóvenes no saben de qué hablamos, pero hace no demasiado tiempo llegar a Italia en coche podía suponer dos cacheos. Eso hace que me emocione, así que me hace algo, y eso para mí es bueno.

 

A los lobos no les gusta la lluvia y duermen al lado de sus presas hasta que no queda más que el hueso pelado. Arianna Sanesi manda una preciosa historia de lobos solitarios que es fácilmente interpretable como una metáfora de la soledad del creador. Está contada con fotos sencillas, sin pretensiones, y un texto cuyo estilo directo me ha gustado mucho. Arianna ha hecho un video en el que se enseña la caja en la que vienen las carpetas con las fotos y unos objetos. Este proyecto que me ha gustado tanto, se ve devaluado por el exceso de envoltorio y adorno de la caja y los objetos y sobre todo por el video, que tiene un audio pésimo, que desconcentra y juega totalmente en contra de la bonita historia de los lobos solitarios.

 

Sergio Artimendiz tiene un proyecto tragicómico acerca de la política y los políticos. Se llama El Progreso y es una especie de periódico virtual.  Usando fotos de monos del zoo como ilustraciones de noticias reales de los periódicos, tiene una página de Facebook en la que va subiendo el material. No cabe duda de que es ingenioso, pero está tan ligado a la actualidad de ñultima hora, que este proyecto tendrá una vida previsiblemente corta, a menos que lo actualice permanentemente. Para mi gusto, hay más de chiste que de proyecto, pero quién sabe, hay chistes que duran generaciones.

Juan David Salcedo ha hecho una serie que ha llamado Recolectores. Va de recolectores de miel de abejas y quiere ponernos sobre aviso de los peligros que corre la humanidad en caso de no frenar el uso de prodcutos que hacen que las abejas mueran. Una historia con sabor apocalíptico que sirve de telón de fotndo para unas fotos que sin embargo aparecen casi como simple ilustración de un oficio algo exótico. Al final del texto Jaun David me cuenta además que los recolectores le recuerdan a los astronautas. Un quiebro de realismo mágico casi demiddeliano que no casa bien con el tono periodístico del texto que habla de datos científicos sobre las abejas. Este me parece un trabajo en fase de desarrollo. Tiene potencial, pero el filete aún no está ahí.

 

David Mocha me manda enlace a su proyecto "El Paraíso", en el que reflexiona acerca de los lugares de asueto, "locus amenus", donde la gente busca su trozo de Paraíso. Ya conocía este proyecto, y ya estuvimos hablando de que a mí no me parece que esos personajes estén en el Paraíso, sino más bin en una especie de Limbo. me gustan las fotos y la atmósfera, pero no sé si está expresado el concepto de base. Recuerdo que hizo una buena presentación audiovisual. A lo mejor se anima y me manda un enlace para que la veamos.

 

Ramón González Verdugo presenta el proyecto "Rastros" que ya se encuentra en avanzada fase de diseño de  maqueta de libro. Se trata de una historia sobre las fronteras entre lo urbano y lo rural. Las huellas que el ser humano deja en la naturaleza, alterando así la percepción clásica que tenemos de lo que de modo más o menos acertado llamamos "lo rural". Son unas fotos bien hechas, bonitas, colgables en una galería. Pero esta historia, para mí, que soy de digestión rápida, ya la he visto muchas veces. No creo ver nada nuevo. para mí este es un tema ya cerrado.

 

Tomás Lopez y su "Lo que está Pasando" es un trabajo acerca de la crisis, como tantos estamos haciendo, pero a través de poéticas metáforas. "Un calendario lleno de casillas vacías, sin planes en el futuro; un grifo viejo y cerrado desde hace tiempo, unos pájaros que alzan el vuelo desde un árbol supongo que buscando uno mejor o en el que se encuentren más cómodos..." Bellas imágenes poéticas que reflejan el caracter reflexivo y melancólico de su autor, que en cada cosa ve un mensaje relacionado con la crisis. Me parece bonito e interesante. Y la verdad, me hace pensar y desear el momento en que las cosas nos sugieran pensamientos optimistas. A ver si es verdad.

 

Y para terminar, la "Obsolescencia progrrogada" de Antonio Luis Martínez. Otro trabajo sobre el abandono, la crisis, el desastre desde la trinchera. Antonio Luis también ve metáforas en cada esquina, aunque en su caso las ha ido a buscar a los terrenos donde todo este desastre es más visible: las obras abandonadas, los carteles rotos, las periferias sis sentido... Un trabajo bonito, con gusto estético y capacidad de composición. Pero al igual que he comentado de algún otro, son cosas que ya hemos visto. Que hay que darles aunque sea una vuelta personal para que sea distinguible del mar de descampados que circula en internet. Descampados sí, pero con un esquema propio y único, por favor.

 

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Espero que este post haya sido de vustro agrado. Que nadie de los citados, por favor, se sienta ofendido. Me limito a dar la opinión que me ha sido requerida, y trato de razonarla. Es cierto que a todo le puedo buscar un defecto, pero he tratado también de ver el lado positivo de cada trabajo. Si alguien prefiere que retire su trabajo y mi comentario del post, no tiene más que escribirme, y así lo haré encantado.

De nuevo, gracias a los participantes. Que no les quepa duda de que han contribuido y mucho a que otros fotógrafos puedan ampliar sus horizontes, encontrar más herramientas de construcción de criterio y en general al bien común de la fotografía.

Por mi parte, creo que voy a tardar mucho en volver a proponer algo así, porque ha sido muy largo hacer este post. Más de lo que mi vida normal me permite.

Saludos y hasta Septiembre.

Hace poco un amigo fotógrafo me dijo que le gustan más mis artículos cuando aporto, es decir, cuando no me meto con nadie y propongo alguna idea o reflexión que pueda ser provechosa para alguien, sin ser perjudicial para nadie.

Estoy completamente de acuerdo con ese planteamiento. De hecho, si uno se entretiene leyendo artículos pasados, comprobará que las pullas son en realidad poco abundantes.

A pesar de eso, es cierto que después de tanto tiempo siendo lo más equilibrado que he podido, se me van acabando los temas y siempre es tentador el sencillísimo ejercicio de subrayar los presuntos defectos ajenos -aunque reconociendo casi siempre algo de personal en ellos-.

Como además el verano ya llegó del todo y ni vosotros ni yo estamos ya tan a lo que estamos, me pregunto si puede resultar interesante utilizar este blog como plataforma para dar a conocer trabajos de fotógrafos que así lo deseen.

Digamos que podemos hacer el experimento durante una corta temporada. Si sale bien, lo prolongamos. Si no me llegan trabajos, o los que llegan no consigo encontrarles la punta, pues lo dejamos y ya veremos qué hacemos.

Así que sin más, queda abierta la convocatoria para recibir trabajos fotográficos con base documental -nótese que digo base sólamente- de los que hablar o bien a lo largo de la semana, o bien ya la semana que viene.

Podéis enviar el material a info@spottorno.com en formato PDF, o link a página web, Youtube o Vimeo.

Os espero.

A la mayoría de los niños les encanta disfrazarse. Pero no de cualquier cosa. Normalmente lo que quieren es ser alguien con superpoderes. Uno de los disfraces más populares en España entre niños pequeños es el de Spiderman. Supongo que es porque es un superhéroe relativamente fácil de imitar. Basta con flexionar las rodillas, hacer los cuernos con las manos mirando hacia arriba, y listo! ya eres el Hombre Araña. 

Estos disfraces se compran en los chinos por menos de 20€, y vienen con acolchado para simular la musculosa estructura del antropoarácnido. Ponédselo a un niño que mida menos de 1,30 cm y disfrutad mirándole mientras lucha contra el mal, trepa por el sofá, gatea por el suelo, os pega puñetazos y os atrapa en su tela de araña imaginaria.

Ya se sabe, el dopaje más poderoso es la imaginación; cuando nuestro cerebro empieza a fantasear, si es lo suficientemente imaginativo y deshinibido, puede llegar a creer lo que se proponga. Incluso dominar al mismísimo presidente de Estados Unidos, y en su propia guarida.

Foto © Pete Souza / The White House

En este oficio de fotógrafo a veces lo que nos falta es un poco de seguridad en nosotros mismos. Nos falta creérnoslo. A veces tenemos que tirar de algo de parafernalia para convencernos de que somos lo bastante poderosos como para convencer a los demás de que nuestro trabajo merece la pena.

Algunos sortean el escollo parapetándose tras equipos fotográficos extremos y siempre de última generación. Otros se visten de combate, con un adecuado fulard polvoriento. Son muchos los que escogemos unas buenas gafas de sol para hacernos de escudo antimisiles. La mayoría, en definitiva tiene sus pequeños trucos, sus amuletos del poder. 

Pero si hay un amuleto evidente, un disfraz que canta tanto como los trajes de spiderman de los chinos, es la consabida caja hecha a medida con su par de guantes de algodón, en la que algunos presentan sus trabajos. Y no es que no tengan nunca razón de ser. Los guantes de algodón sirven para proteger las copias de alta calidad que se presentan quizás a una galería, y que son susceptibles de ser vendidas a un precio destacable.

Lo que ocurre es que ya se ha convertido en un latiguillo, y no es nada raro ver esta parafernalia museística en una simple revisión de profolios, donde habitalmente lo que se presentan son copias de impresora que no cuestan ni 3€ cada una. Son cajas de cartón con copias Epson Semigloss, pero eso sí, con guantes de algodón blanco.

Convertir las revisiones de porfolio -que son reuniones de trabajo- en una liturgia sacrosanta es un error. Y el error consiste en que cuando alguien acude a una revisión de porfolios, habitualmente es que se encuentra en un proceso de construcción de su propio trabajo. A lo que va, entre otras cosas, es a buscar orientación. Incluso si a lo que va es ya a buscar editor o galerista, no parece coherente someter al visionador al estrés de no poder tocar las fotos tranquilamente. Esos guantes están diciendo a gritos "Este trabajo es lo más importante de mi vida. No te atrevas a decir nada que no sea una alabanza". De esa manera se pone al visionador en una situación embarazosa, en lugar de propiciar una conversación relajada y constructiva. 

Esos guantes de algodón -que por otro lado se han puesto decenas de personas (!)- son el disfraz de Spiderman de los fotógrafos.

El que los pone en la caja se cree que tiene superpoderes, y el que se los pone en las manos, finge que ha sido impresionado, no se vaya a decepcionar el que tiene enfrente.

 

 

 

 

 

Recien vuelto después de una visita relámpago al festival de Arles, donde he presentado The Pigs, que por cierto parece haber gustado bastante a algunos libreros -sobre todo alemanes- si nos dejamos guiar por el número de ejemplares que han pedido. Tuve día de firmas en Kowasa aún ebrio de la noche anterior, así que perfecto. En sólo un día y medio he tenido tiempo de ver a muchos amigos, e incluso he tenido tiempo de conocer a gente nueva. Si aún queda alguien en el mundo de la fotografía española que no haya estado en Arles, le recomiendo que el año que viene no se lo pierda. Es una combinación perfecta de buenas exposiciones, pueblo bonito, sensación veraniega, encuentros despreocupados, copas, buenas cenas e incluso oportunidades profesionales. Sólo un consejo: reservad ya el hotel. Para la semana que viene ya será tarde.
 
Estuve viendo la exposición de Gordon Parks, que es conocido tristemente sobre todo por ser uno de los primeros fotógrafos negros en entrar de lleno en el establishment de la fotografía. Y digo tristemente, porque eso nos recuerda primero lo cercana que está la segregación racial en la historia, y lo tremenda que fue en Estados Unidos, quienes por otro lado, han sido los primeros en crear las circunstancias para que Obama haya llegado donde está. En breve Mandela morirá y yo ya estoy acumulando cleenex para cuando vea a Obama en su funeral llorando y atesorando ese momento histórico para el recuerdo. Parece que en nuestras vidas no pasa nada, pero sí, sí que pasan cosas. Y no todas son de la sección el mundo da asco.
 
 
Gordon Parks es un caso excepcional, ya que los negros de su generación y en sus circunstancias en muy pocos casos aspiraban a carreras profesionales avanzadas. En una ocasión, siendo niño vivió un episodio que sin duda le dejó marcado: tres niños blancos le tiraron a un río sabiendo que él no sabía nadar. Él tuvo la suficente sangre fría para quedarse bajo el agua y desplazarse para que no le vieran salir de ella. Un episodio que es real, aunque parece de película, como lo parece toda su vida.
 
 
Durante 20 años trabajó para la revista LIFE, retratando a gente como Malcolm X y Muhammad Ali, por razones obvias; pero también haciendo cosas tan dispares como foto fija en en el rodaje de Stromboli. Consiguió incluso destacar en el mundo de la moda, lo que supone ya casi un milagro para esa época. En realidad tampoco hoy hay muchos fotógrafos negros, así que imaginemos lo que era el panorama en los 50, 60 y 70.
 
 
Este año en Arles se habían propuesto rendirle un cierto homenaje a la fotografía en Blanco y Negro, y Gordon Parks fue un gran maestro en eso, pero si hay una serie que me ha gustado de su exposición es esta:
 
 
 
 
 
 
 
No terminan ahí sus méritos. También fue guionista y directos de la legendaria película Shaft. También escribió libros e hizo música. En definitiva, un verdadero genio cuyo valor se ve muy acrecentado por el contexto social e histórico en el que vivió y en el que pudo sacar la cabeza a pesar de que había gente esperando a que se ahogara. 
Steidl, como casi siempre, ha sacado una buena publicación recopilatoria de toda su obra.
 
 
No muy lejos de la expo de Gordon Parks había una serie de, creo que 5 ó 6 salas enormes con copias gigantes de fotos muy variadas. Al principio creí que era un evento patrocinado por Epson, de esos en los que se ponene ejemplos de las últimas novedades en impresión, en cuanto a tamaños y capacidad cromática, ya que no paecía haber conexión entre las fotos. Pero luego me dijeron que era la expo de Wolfgang Tillmans. A la salida me encontré a Jon Uriarte y le pedí que me explicara algo, pero a pesar de que si hay alguien que sabe de estas cosas es él, me puso cara de "mmmpfh, bue... esque...". A él le gustó, pero es difícil compartir algunas emociones profundas. Poco desués lo intenté con Castellote, pero se quedó más o menos en lo mismo. A ver si alguien se anima y me deja un comentario con una buena explicación.
 
 
 
De la expo de Tillmans a algunos les gustaron mucho unas fotos enormes de primeros planos de faros de coches. Me dijeron no sé qué de poética de lo tecnológico. Esta mañana al salir de mi hotel me encontré con esta valla y también la he encontrado muy poética.
 
 
 
Por mi parte yo he disfrutado en Arles, presentando a diestro y siniestro The Pigs. En muy pocos días The Pigs ha viajado por todo el mundo, como así lo atestiguan varias fotos. Un poco como el enanito de Amélie, pero en aeropuertos.
 
 
Aeropuerto de Marsella.
 
Aeropuerto de Orly, París.
 
T4, Madrid.
 
Aeropuerto de Heathrow, Londres.
 
Aeropuerto de Los Ángeles.
 

La noche de San Juan, que coincide más o menos con la del día más largo del año, es la noche de las hogueras. Una noche en la que algunos paganos coincidimos con los creyentes porque hacemos ceremonias, brujería y nos entregamos al absurdo de la magia ritual. Lo más común es encender una hoguera y quemar en ella aquello de lo que nos queremos desprender. Yo he visto a gente quemar uniformes, tesis doctorales, contratos, fotos y hasta documentos de identidad. Yo mismo quemé mis naves hace tiempo. También quemé a Peter Pan y de eso quizás me arrepentí algunos años depués, aunque ni lo uno ni lo otro era de verdad relevante: la juventud se va, la quemes o no. Como la vida, tampoco nos engañemos. 

Desde hace muchos años celebro esta interesante fecha, habitualmente con viejos amigos. Ahora, además están sus hijos y el mío. Y por supuesto, se van uniendo nuevas personas que invariablemente abrazan esta celebración milenaria con entusiasmo y auténtica fe de la buena.

Como no siempre la gente viene equipada a la hoguera con aquello que debe quemar, suelo imprimir unos papelitos en los que cada cual escribe lo que quiere que desaparezca de sus vidas, y otro -esto es de mi propia cosecha- con aquello que quiere que ocurra. No voy a decir aquí cuáles son mis deseos negativos y positivos, relativos a mi vida más íntima y personal, pero sí que puedo hacer una especie de lista pública de aquello que quiero que desaparezca y de aquello que quiero que ocurra en el ámbito de la fotografía. Sentíos libres de añadir lo que se os ocurra; para eso estamos en San Juan.

QUIERO QUE DESAPAREZCA

- El Star-System en el mundo de la fotografía.

- La idea de que un redactor puede ilustrar su artículo con su propia foto.

- Los comentaristas anónimos en la red.

- Las camarillas, sectas y familias fotográficas.

- La especulación que hace de la fotografía un objeto de burbuja económica.

- Un porcentaje de festivales que sólo sirven para que algunos vivan de subvenciones.

- Los prosumers.

- Los groupies y los frikies.

- Los guardas de seguridad.

- Los departamentos legales.

- La gente indocumentada en posiciones con capacidad de decisión.

- Las estrellas fugaces.

 

Y por no ser sólo negativo, pondré también una lista de cosas que quiero que ocurran o que ocurran más a menudo:

 

QUIERO QUE OCURRA

- Que los medios vuelvan a producir contenidos documentales.

- Que haya wifi a 1000 Mb, por todo el mundo, gratis.

- Que una tableta decente cueste 50€ máximo.

- Que la fotografía tenga inmunidad diplomática en todo el mundo.

- Una cámara de 60Mp y 4K a menos de 3.000€

- Que la cámara anterirormente citada pese menos de 500 gramos.

- Que se pague el trabajo de un fotógrafo como se debe pagar.

- Que se evalúe el trabajo de la gente no sólo por su calidad, sino por su constancia.

- Que se enseñe a planificar producciones, como materia obligatoria desde la escuela primaria.

- Que Dios me de la inteligencia necesaria para comprender las muchísimas cosas que no comprendo.

- Que hagan de una vez ministro al Diablo y ponga en orden en el régimen de autónomos. 

- Que los fotoperiodistas salgan del armario de la ética y nos cuenten toda la verdad.

 

 

 

Faltan ya escasos días para que The Pigs entre en rotativas. Sí, rotativas, ya que va a ser una revista en lugar de un libro. Después de mucho meditar, llegué a la conclusión de que un trabajo como este, cuyo origen está tan ligado a una revista como The Economist y que representa una reflexión coyuntural sobre asuntos estructurales, funcionaría mejor en este formato.

Y estoy más que contento, porque gracias a RM y a Phree que se han aliado para hacer que este proyecto se materialice, voy a ver finalmente el resultado tangible y unplugged de casi 5 años de fotos esporádicas y reflexiones permanentes. Viajes a Portugal, Italia, Grecia y por España, que me han devuelto a la carretera y me han hecho vivir estos años de holocausto financiero desde una óptica muy analítica, tratando de desentrañar los orígenes, las razones, las verdades y mentiras de nuestra tragedia sudeuropea.

He tratado de ilustrar los estereotipos a los que se alude cuando se usa el término PIGS; en otras palabras, esto es lo que veríamos si tradujésemos en imágenes los artículos que leemos en la prensa financiera. Así es como supongo que nos ven los economistas.

Esta es una colección de tópicos que son tan ciertos como inclompletos. Igual que una guía de turismo oculta cuidadosamente todo lo que no es atractivo, este reportaje recoge buena parte de lo que nos resulta embarazoso, a menudo con razón, otras veces sin ella. En cualquier caso, se trata de un artificio en el que más allá de enfatizar un aspecto concreto de la vida de los PIGS, lo que al final se nos hace más presente es la estruendosa ausencia de todo aquello que es positivo, bello, esperanzador y que aún pervive en nuestros países.

Este trabajo me ha hecho vivir una transformación sorprendente. He hecho un recorrido largo hasta llegar al punto en el que me encuentro ahora, porque arranqué el proyecto con no poca complicidad con los economistas, ya que sin duda comparto la crítica, el disgusto, la incomodidad que produce ver y vivir este mundo desvencijado e imperfecto en el que transcurren nuestras vidas. Después de la santa indignación que me produjo leer el término PIGS para referirse al mundo en el que vivo, pasé a una fase de comprensión. Me dije a mí mismo: "pero si es que es verdad, estos países somos desastrosos". Y me puse a fotografiar todo aquello que me avergonzaba de mi entorno natural. Y así he pasado todo este tiempo: buscando la mugre debajo de la alfombra , desde Lisboa hasta las islas Cícladas, siempre con los ojos alerta, buscando los restos del naufragio de los que fueron los cimientos de la civilización occidental. Poniéndome triste, y acumulando las pruebas de que los malditos economistas tenían razón.

Pero Alberto Rojas me dio la magnífica idea de establecer como última etapa de mi viaje fotográfico, la isla de Naxos, cuna de la cuna de Occidente. Donde floreció la civilización Minóica, donde todo lo que conocemos empezó a respirar. Allí pasé mi última semana, a mitad de camino entre la búsqueda de fotos y la reflexión acerca de lo vivido en el proceso.

Y así llegué, mientras me comía una ensalada griega frente al pequeño puerto del pueblo en el que deambulaban los gigantescos teutones de sandalias con calcetines, a la conclusión de que en realidad no estamos tan mal. Estamos mal, sí, pero nuestros cimientos son tan sólidos y profundos que quizás se trata sobre todo de tratar de ver nuestro mundo con una óptica más amplia que la de la mera economía del dinero. Quizás tenemos que valorar la economía de la vida, de la naturaleza y del ritmo. Somos millonarios culturales y atmosféricos. Somos tan millonarios que tiramos nuestra fortuna por la ventana cada vez que construimos un polígono industrial y lo abandonamos. Y quizás estamos dilapidando nuestro patrimonio porque queremos jugar a lo mismo que otros. Quizás no sea necesario ser como los demás quieren que seamos. Quizás sea el momento de ver lo que hay de bueno en este estilo de vida aproximado e imperfecto y centrarse en ello.

En lugar de tratar de negar los hechos de la debacle de los PIGS, me he expuesto a una sobredosis de realidad que me ha hecho reaccionar en sentido opuesto, y me ha convencido de que quizás, la manera más eficaz de reivindicar lo bueno y positivo que hay en nuestra cultura, no sea ponerlo sobre la mesa y presumir de ello, sino sacar a la luz del día todo lo que nos avergüenza y comprobar el absurdo que supone imaginar una realidad completamente fallida.

En este sentido este proyecto ha sido un viaje. Un viaje de ida y vuelta, que me ha hecho descender a los infiernos de los PIGS, para volver a salir de ahí con energía renovada, respirando aire fresco y con la sensación de que esto en realidad no es más que otro momento de bajón de los que los PIGS ya han vivido muchos y que por eso, mientras no vengan de fuera a decirnos lo que hay que hacer, aguantamos lo que nos echen con la misma paciencia e ineficacia que un anciano que ve con desdén lo mal que está todo, pero se dice "bueno, mañana será otro día."

En las últimas semanas, cuando en algún evento me encuentro a alguno de los que leen este blog, me dicen con un simpático reproche, que ya no escribo tanto como antes. No lo niego: he reducido el ritmo. He viajado, he estado ocupado, tengo otras cosas en la cabeza. Pero no es sólo eso. El panorama de blogs de fotografía en español ha cambiado en los últimos años; ahora hay decenas de personas que se dedican a restrear la red para ponernos al día de las últimas novedades y tendencias. Hay comentaristas para cada tipo de fotografía. Nunca falta una buena lista de algo, una reseña o una crítica. Digamos que el trabajo de coolhunter me viene del todo grande, sobre todo porque yo he desistido para siempre de tratar de saber qué es cool y qué no lo es. Sólo me interesa lo que es verdadero; lo que sale de dentro y está hecho con materiales nobles como los sentimientos, las inquietudes genuinas y la implicación personal. Me interesa lo que va a envejecer dignamente. Cool o no cool, lo que sí quiero es que dentro de 1 año no sea una broma de temporada.

Ahora que se debate tanto acerca de la postfotografía, el nuevo documentalismo, y otros entretenimientos académicos; ahora que parece que hay quien no duerme porque otros han usado Photoshop más de la cuenta, el debate fotográfico se me está haciendo un poco bola. Se me hace algo difícil conversar acerca de la ética documentalista con quien cree que tiene la clave de la salvación en el bolsillo del chaleco y reparte condenas y absoluciones a diestro y siniestro. Me cansa escuchar debates bizantinos de si galgos o podencos, y no hablemos de los chismes de corrala y las mil y una maledicencias que toca esquivar a cada párrafo y medio. Me temo que Twitter y Facebook están por un lado canibalizando a los blogs y por el otro bajando mucho el nivel de la conversación.

Por eso estoy algo denso y no me da la cabeza para escribir tanto. A ver si llega de una vez el verano y me despejo un poco. 

Después de mucho tiempo trabajando, finalmente hoy ha salido online el proyecto Under Pressure. Un proyecto documental acerca de la Esclerosis Múltiple en Europa y de cómo afectan las buenas o malas políticas de los países de la UE. Basándonos en los resultados de estudios que demuestran que la curva degenerativa de la esclerosis múltiple se suaviza drásticamente si las condiciones santarias y sociales son favorables, hemos ido a descubrir cómo se traduce ese estudio estadístico en imágenes y videos.

La EMSP (Plataforma Europea de Esclerosis Múltiple), un organismo que coordina a asociaciones de todos los paises europeos y con sede en Bruselas, nos encargó este documental de dimensiones desproporcionadas y poco a poco hemos conseguido hacerlo. Yo, en particular, estoy orgulloso de haber contribuido a hacer que esta enfermedad sea más conocida y por lo tanto mejor aceptada socialmente. Porque además de los asuntos púramente sanitarios, la integración en la sociedad es uno de las principales preocupaciones de las personas con esclerosis múltiple. Y eso pasa inevitablemente por que el resto del mundo sepa algo más sobre la enfermedad y sepa actuar en consecuencia. 

Este es un trabajo en el que Walter Astrada, Lurdes R. Basolí, Fernando Moleres, Max Braun y yo mismo haciendo de fotógrafo y coordinador, hemos visitado un total de 12 países y fotografiado y grabado a distintas personas, recogiendo testimonios. Algunos que han asistido a talleres míos ya habían visto algo, pero ahora ya se puede ver la página que alberga todo el material. De momento sólo hemos llegado a editar 4 videos, uno de Bielorrusia, uno en Alemania, uno en el Reino Unido y otro en Italia. El resto del material video lo iremos editando en los próximos meses, hasta completar los 12 países que aparecen en las fichas. Este ha sido un trabajo monumental, en el que hemos tenido que desarrollar protocolos de trabjo propios, como por ejemplo unificar las cámaras y los perfiles de color, de manera que todos los videos resultantes fuesen luego visualmente compatibles. Hemos desarrollado métodos de gestión de archivos, porque en este momento tenemos 36.000 fotos y videos que hemos revisado y ordenado con criterios específicos. Hemos desarrollado una imagen corporativa y hemos elegido una manera específica de contar las historias. Hemos editado todo ese material de manera que cada fotógrafo fuera el dueño de su edición, pero con uno de nosotros manteniendo una visión global del trabajo para evitar incongruencias o reiteraciones. Finalmente, para la página web hemos trabajado con Hierbabuena Estudio, quienes han demostrado una vez más su gran profesionalidad y paciencia con clientes pesaditos. En general, puedo decir que hemos aprendido cómo trabajar en grandes proyectos multimedia. Y también, por qué no decirlo, cómo lidiar con grandes organismos internacionales en términos contractuales y legales. Eso ha sido también una aventura interesante. 

Este trabajo es un buen ejemplo de hacia dónde va la fotografía documental hoy en día. Va hacia plataformas multimedia reales, donde se alojan fotos, videos, textos, enlaces externos, tablas estadísticas y acceso a las redes sociales. Hoy, si queremos trabajar por encargo en asuntos documentales, tenemos que estar preparados para tratar con empresas. Porque que nadie se engañe, la EMSP es una asociación que vive del patrocinio de la industria farmacéutica, que por supuesto tiene sus propios intereses, pero que sorprendentemente, acepta de muy buen grado no tener ninguna intervención en el contenido documental. Esto se debe a la estrica aplicación del Código de Conducta que regula las relaciones entre ONGs y sus sponsosrs.

De una manera u otra, todos necesitan material multimedia, así que lo único que tenemos que hacer es comprender qué necesitan ellos, qué podemos hacer nosotros y buscar un acuerdo satisfactorio. Lo más importante, ya lo veréis, es crear un buen equipo y mantenerlo unido.

Las paredes forradas de marmol blanco de la cantera de Julio César en Carrara; el suelo, de cemento pulido gris ceniza; un gran ventanal de cristal blindado y el techo con vigas de roble. Al otro lado del ventanal, un bosque frondoso y un riachuelo que llega hasta el lago en el que tenemos atracado el yate.

Todo bien, pero ya os digo dónde falla todo: en las juntas. Da igual lo mucho que hayamos invertido en materiales, en un arquitecto estrella y da igual dónde tengamos nuestra casa de millonario. Entre una superficie y otra, vamos a tener que poner silicona o alguna otra porquería que nos empeñamos en no mirar, pero que sabemos que con el tiempo nos va a traicionar.

Por las juntas entran la humedad y las hormigas. Y si hay dos cosas de las que no es posible librarse, son las humedades y las hormigas. Tienen sus recorridos milenarios y ningún humano ha sido capaz de convencerlas de pasar por otro sitio. 

Las juntas amarillean y se descascarillan. Acumulan porquería, se convierten en criadero de polvo y hongos. Las juntas lo afean todo. No hay junta que aguante un año sin estropearse.

Así me lo explicaba un día Pancho Alted, maestro de productores. Y es verdad. El mundo falla en las juntas.

Pues bien, con esa misma lógica es con la que tenemos que vigilar bien cuando editamos un trabajo fotográfico o montamos un vídeo. El nexo que une una imagen con las demás, es lo primero que se va a notar con el paso del tiempo. Las imágenes sueltas aguantan mejor, pero la silicona invisible que las une, que es la narrativa, empezará a fallar en cuanto haya pasado el suficiente tiempo como para que ya nos sorprenda el conjunto del trabajo.

Y no es sólo la narrativa. Puede ser también el papel, el formato, el diseño, los textos, la música, el ritmo o cualquier otra cosa que le hayamos añadido a esa primigenia caja que contenía fotos. Todos esos elementos unidos que componen un ente superior, están sujetos a la inexorable ley de las juntas. Más vale dedicarle mucho pensamiento a esos elementos a priori secundarios, porque van a ser la clave de la perdurabilidad de nuestro trabajo.

Y hay más. También es en las juntas donde fallan las personas. Por ejemplo, en los equipos. Cualquiera que haya trabajado en equipo lo sabe: allí donde se juntan los deseos de unos con los deseos de los otros, es donde se resquebrajan las cosas. Mantener a personalidades fuertes unidas durante mucho tiempo es uno de los mayores retos a los que nos podemos enfrentar.

En cualquier caso, si los cimientos son buenos, si lo que hay por debajo, el concepto, es positivo y trascendente, el trabajo aguantará. Con más o menos hormigas, pero aguantará, igual que una casa de granito en la sierra. Y en cuanto a las juntas entre personas, lo bueno es que si se quiere, siempre se está a tiempo de sanear. 

Tenía razón Pancho. El mundo falla en las juntas y a veces es a lo que menos atención le prestamos.

Una pequeña reflexión sobre lo que los demás esperan de ti, y de lo que tú mismo esperas de ti. 

Por un lado Javier Vallhonrat, totem de la fotografía española en maniobra de retirada, nos habla en un video de Efti, producido por el estudio espadaysantacruz de cómo salió de la pista de baile para seguir otros senderos.

Por otro, Sebastien Montaz-Rosset, videógrafo de deportes de riesgo ilustra un poema de Charlotte Davies con unas imágenes que vistas desde nuestros apartamentos de ciudad, resultan casi físicamente dolorosas.

Un poema y dos videos radicalmente distintos, que sin embargo llegan más o menos al mismo sitio.

El apabullante poder de la imagen en movimiento y la fuerza de la palabra.

 

Me mentí a mí mismo.

Marqué la línea, pero no era mi línea.

Jugé a lo seguro, viviendo en la ciudad, pero era sólo cuestión de tiempo que mi corazón me suplicase exorcizar esa mentira.

Seguramente el pánico creció como consecuencia de aquella visita al museo de la guerra. Recuerdo ese día como un dolor amortiguado. Con sobre todo -o únicamente- la culminación del hecho de que lo que realmente quería, lo que necesitaba eran la luna, y el viento, y la orilla, y el océano, y las cálidas rocas.

El calor y suavidad de un rayo de luz.

La paz y la crudeza de las tormentas en el frío.

El movimiento, y el ritmo, y las fluctuaciones, y la corriente de las mareas, y el viento.

De este tiempo glorioso que me rodea

Esta era mi línea, esta es mi línea, la que me mantiene de una pieza, me mantiene arraigado, la que me da fe.

Esta naturaleza enmarca mi mundo... es un Leitmotiv, una brújula, un ancla, una compañera constante, una mano firme.

No puedo negar que debo compartirla con aquellos a los que quiero... a través del tacto mútuo, como un ADN común, como sangre fluyendo desde lo alto de la montaña, bajando por el arroyo, por el valle hasta el océano de cada uno de nosotros.

 

Revelación - Charlotte Davies

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In 2008 I started to write a weekly post about people and issues related to photography, with a wide range of subjects.

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